NUCLEOS DE CONDENSACIÓN “VIVOS” (titular alternativo).

Las nubes no se forman fácilmente. Se trata de un proceso más bien laborioso y hasta cierto punto “contaminado”, o no tan “puro” como podemos pensar.

Intento explicarme mejor, podemos pensar que las nubes son vapor de agua (más o menos correcto), compuestas por moléculas de H2O (también es casi totalmente correcto), que se van agrupando para irse condensado (forman gotículas, o mini-gotitas, al pasar de vapor a liquido) a medida que sufren cambios de temperatura (se enfrían) en su “viaje” por la atmósfera, esas gotitas siguen creciendo en el seno de la nube (se van juntando al “chocar” ellas) hasta alcanzar el peso preciso para poder precipitar (ser “gota de lluvia”) … a grosso modo este seria el cuento que contamos a nuestros hijos cuando les queremos dormir con algo de “ciencia” ¿cierto?

Bueno la realidad es un poco más compleja (quizás menos “mágica”, pero seguramente más interesante). Resulta tremendamente super-hiper-mega-complicado que las nubes estén formadas exclusivamente por moléculas de agua (haría falta una humedad relativa del 300% ¿varias selvas tropicales superponiendo su humedad? Ufffff, menudo agobio). En la realidad las gotículas de agua (llamamos así a esa “gotitas iniciales” sobre las que se formarán las “enormes” gotas de lluvía) necesitan una partícula microscópica sobre la que poder empezar a crecer, estas partículas se llamas NÚCLEOS DE CONDENSACIÓN (y su tamaño va desde 0,0000001 centímetros, se llaman núcleos de Atkin, hasta los “aerosoles gigantes” de 0,001 cm o 10 micras). Aunque se trata de otra “película”, debemos de darnos cuenta de que las gotículas que se “aferran” a estos núcleos de condensación deben de aumentar su tamaño más de un millón de veces para alcanzar el tamaño de una gota de lluvia, lo que se logra gracias a efectivos procesos de colisión (choque) y coalescencia (fusión entre las gotas).

Tradicionalmente se ha considerado que los núcleos de condensación fundamentalmente eran partículas inertes, polvo en suspensión, cenizas (incluidas las de origen volcánico), subproductos de combustión (nuestra contaminación atmosférica), sal marina (salpicada por las olas al romper)… y, en el hasta ahora más “orgánico” de los casos, partículas de polen (aunque parece que no su contribución a la formación de nubes es más bien escasa).

La interacción OCÉANO-ATMÓSFERA es uno de los grandes retos de la meteorología moderna, se trata sin duda de un factor fundamente en la ecuación definitiva que pueda formular la evolución del clima. Y un paso importante en esta investigación lo esta dando el PROYECTO PEGASO, enmarcado dentro de la XXVIII Campaña Antártica Española. Este proyecto investiga el papel que presenta el placton marino como núcleo de condensación (“orgánico”), en otras palabras el proyecto PEGASO estudia la formación de nubes sobre los océanos y su contribución (positiva o negativa) al calentamiento global al que se enfrenta nuestro planeta.

GRAZIELLA ALMENDRAL a traves de INDAGANDO TV nos ofrece un pequeño reportaje de casi tres de minutos donde nos presenta el proyecto PEGASO. Puedes optar por ver el video en el blog o por pinchar el link a la video noticia en Indagando TV. LINK A VIDEO-NOTICIA

De nuevo gracias Graziella.

Antartida-FotoPlataformaDivCient-UCM

(Imágenes de la Plataforma de Divulgación Científica UCM y de Indagando TV)

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